“Una
de las razones por lo que los niños son tal vulnerables a los mensajes icónicos
es que toman por realidad lo que ven en las imágenes, hasta el punto que
tienden a identificarse con personajes imaginarios y situaciones alejadas a su
propio entorno y a su propia realidad”
(Roberto Aparici y Agustín García Matilla)
(Roberto Aparici y Agustín García Matilla)
La
semana anterior hablábamos sobre la influencia que ocasionan los medios de
comunicación en los seres humanos manipulando la información a merced de quién
la difunde, ahora pretendemos ir un poco más allá, pues no solo nos dejamos
influir a través de la información, sino también a través de estos mensajes
icónicos pues aún tendemos a creer en el carácter real de las imágenes.
Para plasmar todo esto, hemos creído adecuado poner como ejemplo la siguiente imagen, relacionada con lo anteriormente narrado, pues en un principio interpretamos algo que si nos detenemos a observar constituye algo totalmente diferente.
Es una fotografía estéticamente muy simple donde las líneas rectas, que un primer momento pueden parecer carentes de sentido o significado, si se se observa detenidamente empiezan a desprender múltiples simbologías e interpretaciones. La imagen queda encuadrada por siete líneas distribuidas en diferentes ángulos y vértices. En el margen superior izquierdo encontramos la estructura fundamental; dos líneas que dividen el cielo y el muro. La totalidad de la foto está ocupada por las cuatro líneas rojas del óxido que desprenden el alambre y es justo esta oxidación de rojo intenso lo más atrayente de la captura.
Para plasmar todo esto, hemos creído adecuado poner como ejemplo la siguiente imagen, relacionada con lo anteriormente narrado, pues en un principio interpretamos algo que si nos detenemos a observar constituye algo totalmente diferente.
Es una fotografía estéticamente muy simple donde las líneas rectas, que un primer momento pueden parecer carentes de sentido o significado, si se se observa detenidamente empiezan a desprender múltiples simbologías e interpretaciones. La imagen queda encuadrada por siete líneas distribuidas en diferentes ángulos y vértices. En el margen superior izquierdo encontramos la estructura fundamental; dos líneas que dividen el cielo y el muro. La totalidad de la foto está ocupada por las cuatro líneas rojas del óxido que desprenden el alambre y es justo esta oxidación de rojo intenso lo más atrayente de la captura.
Esta foto está tomada en una azotea y es algo tan simple como la oxidación de un tendedero de alambre para tender la ropa. La perspectiva o encuadre de la imagen se realizó desde un ángulo bajo, casi a ras de suelo, con la cámara inclinada hacia arriba y difuminando los objetos superiores para crear profundidad, quedando las líneas de óxido en un primer y llamativo plano.
Tal imagen está realizada al atardecer cuando la luz del ocaso permitió capturar estos colores sin que el sol quemase la imagen con el blanco radiante del muro. Transmite la corrosión del alambre que se asemeja a la herida de una persona, a una brecha sangrante tras sufrir un accidente, al deterioro al que todo ser vivo o carente de vida sufre con el tiempo. Lo que en su día fue un trozo de metal brillante, reluciente al sol, y muy duradero a día de hoy es una pieza a reemplazar que ha cumplido su "objetivo" en la vida y su oxidación se asemeja a su última inspiración con lo que podemos establecer un símil a la vida humana.
Nos creemos capaces de todo y no somos verdaderamente conscientes de lo insignificantes que somos, aspirando siempre a conseguir los mayores bienes materiales, considerando que con ellos alcanzaremos la plena felicidad.
La Baraka
